jueves, 9 de diciembre de 2021

XXVII Congreso Espírita Nacional

Un nutrido grupo de la Asociación de Estudios Espíritas de Madrid hemos participado en el XXVII Congreso Espírita Nacional, organizado por la Federación Espírita Española, FEE, y que ha tenido lugar los días 6, 7 y 8  de diciembre, en Salou, Tarragona.


Lo primero de todo, debemos de felicitar a la actual Junta Directiva de la Federación, con su presidente, David Estany, a la cabeza, por el esfuerzo realizado en organizar, diseñar y llevar a la realidad un Congreso así, tras dos años de forzado parón. La elección del lugar, el hotel Gran Regina de Salou, las facilidades, la acogida a todos los grupos y el tema elegido para el congreso, son dignos de ser agradecidos y alabados.


Días antes habíamos recibido la mala noticia de que, por motivos sanitarios, el médium brasileño Divaldo Pereira Franco, no podría asistir. A cambio, la organización programó dos conferencias de Divaldo grabadas específicamente para el Congreso. Una vez más la tecnología, cuando se emplea bien, se convierte en un instrumento importante. Por otro lado, y esta es una opinión personal, debemos de acostumbrarnos a no contar con la presencia de esta persona tan querida, sí, pero que por ley natural, por su edad y por las dificultades obvias, no va a poder acompañarnos en el futuro.


El Congreso comenzó, propiamente, el lunes 6 de diciembre con una presentación personal de algunos de los miembros de la Junta Directiva de la Federación. Me pareció muy importante este acto pues pudimos "poner cara" a las personas que dedican su tiempo y esfuerzo a ayudar, asistir y orientar los centros espíritas de toda España. Quizá, y de nuevo es una opinión personal, quizá pudieron haberse explayado un poco más en el tema introductorio (actualidad y retos del espiritismo abordados desde la FEE), que son muchos e importantes -y todos los tenemos en la cabeza- y por los que apenas pasaron por encima. Es comprensible, por otro lado, que optaran por una línea suave y armonizadora.



A continuación, se puso una de las conferencias de D. Pereira Franco titulada "victoria sobre la depresión" y que fue una excelente síntesis de la obra que, desde hace años, el espíritu de Joanna de Angelis nos viene transmitiendo recogida, especialmente, en sus libros de la "serie psicológica".

Tras una pausa para el almuerzo, por la tarde tuvimos otras dos charlas; una a cargo de una representante del Consejo Espírita Internacional, Jussara Korngold, con el título "regeneración del ser interior", y otra pronunciada por la Dra. Sandra Parras titulada "desafíos médicos éticos y espirituales, antes y después de la pandemia"


El martes, 7 de diciembre, comenzó con unas palabras de armonización y una oración a cargo de quien les escribe, para dar paso a una magnífica conferencia a cargo de Dr. Edwin Bravo titulada "la neuroplasticidad en el rumbo del mundo de regeneración". No podemos sino alabar el estilo y el contenido de la charla del Dr. Bravo pues, en nuestra opinión, refleja el espiritismo "bien entendido" tal como lo iniciaron Allan Kardec, León Denis, Miguel Vives, Amalia Domingo Soler y tantos otros. El espiritismo no debe ser un "evangelismo descafeinado de aleluyas y amenes" ¡no! sino que, por el contrario, debe ser el motor del futuro, un futuro que debe de contar siempre con la ciencia y con el pensamiento filosófico y todo ello para la mejora moral del individuo.



Tras esta magnífica conferencia, hubo un seminario titulado "nuevos tiempos" a cargo de D. Martínez y M. Soñer. Y, tras el almuerzo, se reservó un espacio, y un tiempo, para la comisión infanto-juvenil. Otros aprovechamos para dar un paseo por la maravillosa playa de Salou y contemplar una magnífica puesta de sol, antes de regresar y participar en un "Evangelio en el hogar", actividad cotidiana en el espiritismo basada en una corta lectura del libro de "El Evangelio según el espiritismo" e intercambio de ideas.


Miércoles 8 de diciembre y último día del Congreso. Juan Miguel Fernández pronunció una conferencia titulada "vivimos tiempos de transformaciones" en la que recordó la situación actual del ser humano y como, a pesar de los pesares, la Ley de Progreso se puede palpar en indiscutibles aspectos de la realidad. A continuación se proyectó la segunda conferencia grabada de Divaldo Pereira Franco, titulada "en el rumbo al mundo de regeneración" y que procuraremos subir a este blog tan pronto como se haga pública.


Por último, y como cierre al Congreso, se hizo una actividad que, personalmente, pienso que fue la más importante y, de paso, afirmo que es una pena que no se la haya dedicado mayor protagonismo y tiempo: un representante de cada centro espírita se presentó, presentó a su Centro y dirigió unas breves palabras al público.

Esto último me da pie a una reflexión personal: ¿qué Congreso Espírita queremos? ¿Para qué sirve la Federación Espírita? Insisto en que es una opinión personal pero me gustaría que, en vez de ser un Congreso de "conferencias magistrales", a cargo de espíritas renombrados o de las personas de confianza de la Junta Directiva de turno (lo cual es algo que se ha evidenciado en este Congreso, sí, pero también en los anteriores), fuese un encuentro más doméstico, más cotidiano. Me gustaría que, recuperando aquél espíritu de los primeros Congresos Espíritas, como el de Barcelona de 1888, cada grupo espírita diera una conferencia o charla, que bien podría ser la mejor conferencia que hayan tenido a lo largo del año en sus casas, o bien un compartir de mensajes relevantes que hayan recibido en sus mesas mediúmnicas, etc. Es decir, entiendo la Federación como eso: una unión de centros independientes que comparten con los demás sus noticias, investigaciones o sucesos. No comprendo que la Federación sea un ente superior, de directivos inalcanzables, de conferenciantes estrella o ¡atención! de médiums incipientemente mistificados creyéndose portavoces de ciertos espíritus elevados... 

Simplemente para terminar esta valoración, agradecer de nuevo el esfuerzo por este Congreso. Somos muchos y somos muy diversos y me consta que es difícil dar gusto a todos pero eso no quita para reconocer el esfuerzo realizado por los organizadores y el cariño puesto en cada detalle para que todo saliera bien.