miércoles, 11 de marzo de 2020

Crecer para adentro: por el espíritu de Faustina

Publicamos una comunicación que nos parece de interés dada la situación actual de preocupación por el "corona-virus". Esta comunicación ha sido recibida en mediumnidad (1) por el espíritu de Faustina y psicografiado por un trabajador de cierto centro espírita que prefiere mantenerse en el anonimato. La comunicación dice así:


Crecer para adentro

¡Amados! Que la paz del Padre Eterno esté con mis hermanas y mis hermanos.

Nos preguntáis por vuestra situación actual y por esa crisis que vuestro mundo material está sufriendo. Nos cuestionáis sobre la conveniencia de suspender nuestros encuentros semanales en esta Casa. Acudís a nosotros con preguntas, inquietudes, temores. Es normal.

Deseo, en primer lugar, expresaros unas palabras de ánimo a vosotros, trabajadores de esta Casa y compañeros de los trabajos espirituales cotidianos. Más allá del trabajo en un espacio físico, recordad que el trabajo espiritual os debe ocupar la totalidad de vuestra jornada. Es cierto que un día a la semana tenemos una cita para este encuentro especial que llamáis mediumnidad pero no es menos cierto que el trato con la espiritualidad lo debéis de cultivar durante todo vuestro tiempo. No desdeñéis vuestros quehaceres cotidianos porque allí es donde nos seguiremos encontrando: vuestro trabajo profesional -sea el que sea- el cuidado de vuestra casa, el trato con vuestra familia, amigos y compañeros, en la calle, en el mercado, conduciendo vuestros carros, paseando o fregando una escalera: todo, todo, es ocasión de un encuentro espiritual único y especial. Por ello os decimos: no; aunque cerréis físicamente vuestras Casas y Hospitales Espirituales (2), el trabajo mediúmnico no cesa. Seguimos con vosotros.

Dejadme que os cuente una anécdota. En mi última encarnación, viví en un pequeño pueblo de la Castilla la Vieja. En aquella época, mi padre, tíos y obreros -labradores todos- habían ya sembrado el trigo. Siendo yo niña, y no conociendo aún los ciclos de la naturaleza, una mañana entré en la estancia donde estaban ya desayunando mi padre, madre y hermanos. ¿Qué te pasa, hija? preguntaron. Y yo, entre pucheros, respondí "ha helado, el campo está blanco y el trigo que sembraron padre y los tíos se habrá echado a perder".

Mi padre, que nunca reía, soltó una gran risotada y dijo: "no; el trigo no ha muerto. Es tiempo en el que crece para adentro".

Y, efectivamente, mi padre con su saber y experiencia, bien podía afirmar que las heladas de Castilla lo que hacen es que el trigo no salga hacia afuera, sino que su raíz se afiance y después, se obtenga una planta más robusta. Gracias a eso: ha crecido para adentro.

¡Oh espíritas! A vosotros me dirijo ahora: ante esta crisis vuestra por la que nos interpeláis, es tiempo de que crezcáis para adentro. Tal vez no podéis acudir a vuestras Casas Espirituales (2) y tener las reuniones habituales pero ¡creced para adentro! Leed vuestros libros espirituales, estudiadlos, reflexionad, orad y estad en unión espiritual con vuestros hermanos y hermanas tanto encarnados como del mundo espiritual. Vuestro trabajo espírita, por tanto, no se interrumpe sino que debe seguir en vuestros hogares.

Nos preguntáis por el origen, desarrollo y final de vuestra crisis sanitaria. Bien sabéis, hijos e hijas míos, que no podemos responder a ciertas preguntas que nos hacéis pero sí podemos ayudaros a reflexionar y a animaros a que contempléis vuestra vida desde lo alto: ¡elevad el vuelo! no veáis la tierra con los ojos de la gallina sino con los ojos del águila que, siendo también un ave, se eleva hacia lo alto. Vuestra crisis sanitaria no es otra cosa que una oportunidad que tenéis para avanzar en fraternidad, amor, crecimiento espiritual. Obedeced, primero, a vuestra autoridades pues, estén o no equivocadas, contribuiréis así a aportar cierto sosiego y calma en vuestro entorno. Estad prestos a ayudar a los más desfavorecidos y no contribuyáis, siquiera con bromas, a expandir mensajes de odio hacia otros países, etnias, razas o pueblos. ¡Oh vosotros, espíritas a los que se os pide que no encendáis vuestras lámparas para esconderlas debajo del celemín!

Como sucede con todas las crisis -y os lo dice alguien que, encarnada, pasó por la prueba de una guerra- estas crisis mundiales no son otra cosa que crisis espirituales; son una llamada a la espiritualidad y al progreso. Es tiempo en que vosotros, espíritus encarnados, cooperéis unos con otros; seáis solidarios, se unan los pueblos y naciones y progreséis. ¿Superaréis esta prueba que -no hace falta que yo os lo diga- ya habíais elegido? En vuestra manos está: para eso habéis encarnado.

Mucho ánimo, hijas e hijos míos. Estamos con vosotros; vuestra preocupaciones son nuestras preocupaciones pero no olvidéis lo que con tanta frecuencia leéis y estudiáis. Es tiempo de ponerlo en práctica.

Que Jesús y los grandes maestros os bendigan, bendigan vuestros trabajos, bendigan vuestras familias, bendigan vuestros afanes y vidas.

Con todo cariño os acompaña, toda vuestra,

Faustina.

(1) En los Centros Espíritas serios procuramos confrontar todas las comunicaciones mediúmnicas para asegurarnos de que son auténticas comunicaciones exentas de animismo, fascinación o, incluso, mistificación. Por la premura del tiempo, no hemos podido confrontar la presente pero, con todo, entendemos que tiene palabras de aliento que la hacen muy interesante. Dejamos al juicio del lector decidir sobre su validez.
(2) Se refiere, entiendo, a los centros espíritas.

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