miércoles, 21 de noviembre de 2018

Los sueños. Desplazamientos de nuestro espíritu cuando dormimos.


En el centro espírita al que frecuento estamos estudiando los martes de estas semanas el libro titulado "mediumnidad", de Edgard Armond. Todas sus biografías comienzan informando de su condición de militar, masón, profesor y espírta (ver aquí y aquí). Fue escrito este libro en 1956.

Nos encontramos con una de esas obras escritas en portugués de Brasil y traducido al español en Argentina lo que hace que su lectura sea a veces complicada. A mí lo que más me está llamando la atención es la naturalidad con que describe y clasifica hechos espirituales del pasado y que, probablemente, nunca más se vuelvan a dar. Me refiero, en concreto, a los efectos físicos como puedan ser materializaciones, levitaciones, a las mesas parlantes, a los golpes (raps), y a la emanación de ectoplasma.

La historia del espiritismo que, en parte, estoy intentando resumir en este blog, nos dice que esos fenómenos tuvieron su razón de ser para dar el campanazo y llamar la atención sobre un hecho que estaba a punto de nacer: el espiritismo moderno. Fueron necesarios golpes, mesas giratorias y levitaciones -y así queda atestiguado en documentos muy serios- presagios de la psicografía y la mediumnidad pero, desarrolladas éstas y empleadas de forma cotidiana en los centros espíritas, poco probable es que vuelvan a darse esas "movidas" porque el fenómeno ha dado paso a la reflexión y al trabajo personal.






Así las cosas, llama la atención que Edgard Armond desarrolle hasta el último detalle, y en tiempo presente, los pasos a dar para que se dé una buena emanación de ectoplasma. Cuando lo leemos nos quedamos pasmados pensando que en los centros brasileños se producen maravillas cuando, la realidad, es que no. Los efectos físicos pertenecen a la fenomenología de un pasado superado. No me tomen por incrédulo: a mí me encantaría que algún martes presenciáramos una buena emanación de ectoplasma de una "médium" en quien estoy pensando ahora mismo (y que no les voy a decir de quién se trata). No soy incrédulo, pero sí práctico y racional.

Viene esta introducción al caso del tema del que debatimos ayer: los sueños y el dormir. Y es que, en el capítulo 13 del libro mencionado, Edgard Armond habla de fenómenos como el desdoblamiento, la bilocación, la bicorporeidad y la doble personalidad como si fuera lo más natural del mundo y, es más, en un tono que parece decir que si usted, señora, no es capaz de bicorporeizarse, mala médium será.

¿No sabe usted, señora, desdoblarse? No se preocupe, lea el punto 1.2 del capítulo 13, "desdoblamientos conscientes", donde Edgar Armond le da las instrucciones para realizarlo y... nos vemos en New York City esta noche, en sueños. ¡Oh, la fatigue du Nord!

Y así las cosas, por poner un poco de tranquilidad al asunto, me he ido al Libro de los Espíritus, en cuyo capítulo VIII "emancipación del alma" recoge las enseñanzas que los espíritus le transmitieron sobre estos temas y que les paso a resumir:

- Nos dicen los espíritus que, durante el sueño, nuestro Espíritu nunca está inactivo ya que, habiéndose relajado el vínculo que le une al cuerpo, recorre el espacio y entra en relación más directa con otros espíritus.

- Cuidadito con las interpretaciones de los sueños que diversos manuales y abundantes "videntes de bola de cristal y lector de tarjetas de crédito" hacen. El item 404 nos dice, a la pregunta de qué pensar del significado que a los sueños se atribuye" que los sueños no son en modo algun verdadero y que es absurdo creer que soñar con tal cosa anuncia que ocurrirá tal otra. Los sueños son, sin embargo, verdaderos en el sentido de que presentan imágenes reales para el Espíritu pero son relación con lo que pasa en la vida corporal.

- Se nos confirma que dos personas que se conocen pueden visitarse durante el sueño o, incluso, sin conocerse corporalmente, siendo la utilidad de estas visitas el obtener una intuición que nos sirva después.

- Pero, atención, no parece que se pueda provocar voluntariamente tales visitas espíritas porque, entre otras consideraciones, una cosa es lo que el ser humano quiera y otra lo que su Espíritu sepa lo que le conviene o, la alta espiritualidad lo permita. Por tanto, una vez más, desconfíen de esas médiums de "bola de cristal, copa de whisky y lector de tarjetas de crédito" cuando hablan de viajes astrales con la misma facilidad en que ustedes o yo sacamos un billete de Auto-Res.

Y podría seguir, pero casi prefiero que se lean el capítulo VIII del Libro de los Espíritus (items 400 y siguientes). Ver aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario