miércoles, 7 de noviembre de 2018

Los amigos invisibles de los niños. Mediumnidad en los niños.

Ayer, como todos los martes, tuvimos en el centro "mesa mediúmnica" precedida del estudio de la doctrina espírita. Los primeros martes de mes acostumbramos a "descansar" del libro que estamos analizando y plantear cuestiones generales, dudas personales o puesta en común de noticias relacionadas con el tema del espiritismo. En concreto, se planteó un tema al que uno de los dirigentes de la sesión dio una respuesta con la que no estoy del todo de acuerdo y de ahí que haya investigado un poco y aprovecho para compartirlo con mis lectores y lectoras.

El tema que se suscitó fue el de la mediumnidad en los niños y si los amigos invisibles de los niños son o no reales.

Por un lado, alguien comentó que cuando un espíritu-niño viene a la mesa mediúmnica, manifestándose a través de un médium, no es realmente un niño sino que es un adulto que se ha quedado con la imagen de niño por su conveniencia. En ese caso lo que debe hacer el adoctrinador es conversar con él y hacer que se dé cuenta de que es un adulto. Ese es el camino mejor para su esclarecimiento. Nada que objetar en este sentido.

Pero uno de los dirigentes de los trabajos afirmó que "los amigos invisibles de los niños son una proyección, una imantación, una impregnación; no son reales". Y es aquí donde discrepo.

Por supuesto, en la mayoría de los casos, un amigo invisible es el resultado de la rica y fértil imaginación que tenemos en la infancia. Puede ser también que haya un componente psicológico que provoca que el niño, en situaciones de soledad o necesidad de aislamiento, se cree un espacio personal donde ubica un amigo invisible, normalmente inventado, con quien habla y juega. Hasta ahí no hay nada anormal y, según la moderna psicología, los amigos imaginarios tienden a desaparecer a la edad de siete u ocho años.

Sin embargo, puede haber casos de que, debido a la sensibilidad de la edad, haya efectivamente una incipiente mediumnidad. Así, para las psicoterapias de planteamiento interdimensional, cuya praxis está fundamentada en la creencia de la inmortalidad del espíritu, un niño que mantiene un diálogo con un amigo, considerado invisible a los ojos de los padres, puede representar un contacto realizado por medio de su sensibilidad supra-sensorial, o sea, mediumnidad.

Es preciso recordar que hay o hubo médiums famosos que ya desde niños tuvieron muestras de mediumnidad y, para muestra, un botón:

- Chico Xavier, quien a los cinco años pasó a conversar con el espíritu de su madre y, en la escuela, sentía que otras manos guiaban su escritura.

- Ivonne Pereira, célebre por psicografiar, manifestó su mediumnidad desde que era bebé, y hablaba con espíritus a los cuatro años.

- Divaldo Pereira Franco, a los cuatro años, vio al espíritu de la abuela.

Y tantos otros. Por cierto que, hablando de Divaldo Pereira Franco, he encontrado una entrevista que le hizo Luis Hu Rivas, el 9 de diciembre de 2008, para la Revista Espírita, en Faro -Portugal-, y en la que le formularon varias preguntas relacionadas con este tema y que paso a transcribir una selección (los subrayados son míos):

 1 – Divaldo, películas como “Sexto Sentido” retratan el caso de niños con mediúmnidad ostensiva. ¿Cuándo podríamos identificar el caso de un “niño médium”?

El Espiritismo es una ciencia experimental y todos los casos, a fin de merecer credibilidad, deben pasar por el tamiz de la observación, del estudio y de la confirmación. Sin duda, en el período lúdico, el niño tiene la imaginación muy rica y crea imágenes, hechos fantasiosos, que tienen que ver con su propio desarrollo psicológico. De este modo, cuando un niño informa que ve seres espirituales, la mejor metodología es la observación, acompañando sus narrativas con tranquilidad y confiriéndolas con la realidad. A través de la conversación natural y sin disfraces, se le debe explicar que dicho caso es verdadero y que debe mantenerse perfectamente tranquilo, evitando la creación de miedos injustificables o de deslumbramientos innecesarios.

2 – ¿Qué deben hacer los padres cuando detectan que su hijo es un “niño médium”? ¿Pueden llevarlo a la evangelización, sesión mediúmnica, tomar pases, etc.?

Los padres que perciban mediumnidad en sus hijos aún niños, deben considerar el fenómeno como natural, conduciéndolos a los estudios de la evangelización espírita infanto-juvenil, recurriendo a los pases, cuando hubiera necesidad, manteniendo el estudio del Evangelio en el hogar y orientándolos con naturalidad. Una buena sugerencia es evitar que los niños participen en reuniones mediúmnicas de cualquier naturaleza, puesto que, encontrándose en fase de desarrollo psicológico y sin discernimiento para las profundas consecuencias de la mediúmnidad, la prisa por educar la facultad puede ocasionar graves daños en el comportamiento infantil.

3 – ¿Cómo deben actuar los dirigentes de los Centros Espíritas cuando reciben niños médiums en su institución? ¿Cómo conducirlos correctamente?

La actitud más compatible con la metodología educacional propuesta por la Doctrina es conducir a actividades de evangelización espírita, a conversación saludable de orientación moral y espiritual.

4 – Muchos niños afirman que hablan con un “amigo invisible”, ¿se trata de mediúmnidad?

Desde que exista comunicación entre un encarnado y otro desencarnado, estamos ante un fenómeno mediúmnico. En este caso, constatamos, cuando es auténtica la información infantil, que se trata de un intercambio de esta naturaleza.

5 – (...) Observamos, hoy en día, muchos niños con actitudes y sensibilidad espiritual; ¿Se trata del surgimiento de una nueva generación de Espíritus reencarnando con mediúmnidad elevada?

(...) En todas las épocas siempre hubo niños médiums, y ahora, en la gran transición de mundo de pruebas y expiaciones para el mundo de regeneración, Espíritus de otra dimensión reencarnan en la Tierra, a fin de adelantar este proceso iluminativo. Allan Kardec, en “La Génesis”, en el capítulo XIV, se refiere a esta nueva generación. Psicólogos, psicoterapeutas, educadores modernos se sorprenden con muchos de los niños actualmente reencarnados, lo que viene dando margen a estudios profundos, algunos de los cuales resultaron en las indebidas denominaciones de niños índigo y cristal, así como de otros con diversos trastornos que vienen siendo cuidados de manera especial, en los cuales se ocultan fenómenos espirituales variados.

6 – ¿Los niños médiums pueden sufrir obsesión?

Claro que sí, porque infantil es solamente el cuerpo. Los Espíritus que habitan los cuerpos son viajeros del tiempo y del espacio, portadores de títulos de ennoblecimiento y de graves débitos para con las Leyes Divinas. Es natural que estando incursos en delitos, experimenten desde la infancia la presencia de sus cobradores entonces desencarnados.

7 – En los Estados Unidos, los fenómenos de Hydesville, contaron con la participación de niños médiums: las hermanas Fox y en el trabajo de la Codificación Espírita en Francia, Allan Kardec contó con la colaboración de diversas niñas médiums como las hermanas Baudin. ¿Por qué sucedió?

Estas jóvenes que participaron en los fenómenos de Hydesville y de la codificación del Espiritismo eran mayores de 13 años, encontrándose en la adolescencia. Pienso que los nobles guías de la humanidad las prefirieron, con el objetivo de demostrar que no eran ellas las responsables por las profundas respuestas que daban a las preguntas que les eran formuladas, en vista de la falta de cultura y de conocimientos generalizados. Además, estando con el inconsciente actual liberado de impresiones perturbadoras, eran más fácilmente conducidas por los desencarnados que utilizaron sus facultades.

8 – ¿Los niños médiums, cuando se convierten en adultos, continuarán siendo médiums?

Siendo la mediúmnidad una facultad orgánica que el cuerpo reviste de células, prosigue durante el desarrollo infanto-juvenil, edad adulta, provecta hasta la desencarnación, pudiendo sufrir alteraciones, bloqueos e inclusive pérdida, como enseña el noble Codificador. Normalmente, los niños médiums prosiguen en el ejercicio de la facultad cuando alcanzan la edad de la razón, lo que sucedió, por lo menos, con aquellos que quedaron conocidos y prosiguieron en la labor mediúmnica.

9 – Finalmente, ¿podría contarnos su experiencia como niño médium y cómo fue útil en su vida actual?

Conviviendo con los Espíritus desde los cuatro años y medio de edad, nunca me perturbé con su asistencia en el período infantil. Solamente, más tarde, cuando comencé a identificar aquellos que eran portadores de sentimientos malos y perversos, fue que experimenté conflictos y aflicciones. Gracias al conocimiento del Espiritismo y a su estudio sistematizado, he podido mantenerme en equilibrio posible, a través de los tiempos, marchando en dirección del amor inefable del Padre.

                                                                                                                 Divaldo Pereira Franco

(Faro, Portugal, 9 de diciembre de 2008. Entrevista concedida a Luis Hu Rivas para La Revista Espírita en español.)

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