miércoles, 14 de noviembre de 2018

De las mesas giratorias a la psicografía.


París entera está atónita. Nos encontramos en la década de 1850 y, como contábamos en un anterior post, las noticias de las mesas giratorias han llegado y grupos de practicantes -unos por diversión, otros por curiosidad- las ponen en práctica con resultados inexplicables. Las preguntas formuladas obtienen respuestas en forma de golpes y, por más que buscan, no encuentran una explicación o fraude posible.

Allan Kardec, de quien hablaremos en futuros posts, nos indica en el apartado IV de la Introducción a su Libro de los Espíritus que ese medio de correspondencia con los espíritus basado en las mesas giratorias o mesas parlantes era lento e incómodo, así que los propios espíritus le propusieron otra idea para mejorar el modo de comunicarse. Kardec nos lo narra así:

Uno de esos seres invisibles dio el consejo de adaptar un lápiz a una cesta u otro objeto. Colocada esta cesta sobre una hoja de papel, es puesta en movimiento por el mismo poder oculto que mueve las mesas. Pero, en vez de un simple movimiento regular, el lápiz traza por sí propio caracteres que forman palabras, frases y discursos enteros, de varias páginas de extensión.” Y añadirá que “la canasta o la tablilla sólo puede ser puesta en movimiento con la influencia de ciertas personas dotadas, a este respecto de un poder especial, a quienes se designa con el nombre de médiums –esto es, “medio”- o intermediarios entre los Espíritus y los hombres”.

Este sistema permitió recibir mensajes con fluidez, pero la verdadera revolución ocurrió cuando se dieron cuenta de que la canasta o la tablilla que usaban tampoco era necesaria, y se comenzó a escribir directamente con la mano:

Más tarde se reconoció que la cesta y la tablilla sólo constituían, en realidad, un apéndice de la mano, y el médium, tomando directamente el lápiz, se puso a escribir por un impulso involuntario y casi febril. De esta manera las comunicaciones se hicieron más rápidas, más fáciles y más completas, y tal procedimiento es en la actualidad el más utilizado”.

A estos procedimientos se les llamó psicografía, y constituyeron una revolución. Ya no sólo era posible comunicarse, sino que se podían obtener respuestas largas y complejas. De este modo se obtuvieron largos textos, y se han podido obtener a través de los años, numerosos libros que han sido dictados por los Espíritus.

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