miércoles, 12 de diciembre de 2018

Sobre el estudio y la formación de los/las espiritistas. Una comunicación mediúmnica.


Con frecuencia, y en distintas comunicaciones mediúmnicas, la alta espiritualidad nos recuerda que son dos las columnas en que debe apoyarse el templo interior que todo buen espírita debe construir con su vida: la columna de la vida interior y la columna de la formación doctrinal.

Vida interior no es otra cosa que tener presente que no somos sólo materia sino que tenemos un importante componente espiritual y, en este sentido, que todo lo material -ropa, alimento, tecnología, etc.- no son fines, sino instrumentos o medios.

El estudio es, por otra parte, algo fundamental para que el médium sea responsable, humilde, recuerde que el espiritismo tiene como fin el ayudar a los demás -encarnados o desencarnados- y, sobre todo, para que no caiga en la tentación de convertirse en un "médium de bola de cristal y lector de tarjetas de crédito" o en un flipado de los medios de comunicación de esos que pone los ojos en blanco cada vez que pronuncia la palabra "missssterio".

Pues bien, en la mesa mediúmnica que tuvimos en nuestro centro ayer martes, me tocó adoctrinar a dos espíritus que, a través de una médium, nos ofrecieron sendas comunicaciones sobre esta segunda columna: la formación y el estudio, y que voy a resumir a continuación con mis propias palabras.

El primer espíritu nos recuerda que el conocimiento espiritual es inabarcable; tanto que no somos capaces de alcanzarlo plenamente con nuestras facultades humanas y sólo podemos llegar a tener un chispazo, una aproximación que, en muchos casos, se da por simple analogía. Tres son las barreras que se nos interponen para poder acceder al conocimiento pleno y limpio: la primera es consecuencia de tener que convertir las ideas en conceptos asimilables por nuestra mente, lo que ya de por sí, supone simplificar esas ideas. La segunda barrera es el hecho de tener que convertir los conceptos en palabras, en nuestro lenguaje, lo cual rebana aún más las ideas primigenias. Por último, está nuestra comprensión, mayor o menor, según el estado evolutivo de cada cual. Casi nada.

Por eso, me confiaba el espíritu, que muchas veces se sonríen -los espíritus elevados- cuando nos escuchan hablar, discutir o debatir a los seres humanos porque estamos a años-luz de la Verdad. Además, se sorprenden de que continuamente se reproduce lo que el maestro Alan Kardec comentaba en su introducción al Libro de los Espíritus: muchas veces el origen de nuestas discusiones están en los términos, en las palabras elegidas, que son confusas, una misma palabra tiene distintos significados y muchas veces, ni siquiera las empleamos correctamente; "poneos de acuerdo en los términos y veréis que vuestras discusiones no tienen sentido".

 Con todo, la elevada espiritualidad nos anima a estudiar, a leer y reflexionar de forma continua y sin descanso. ¿Estudiar qué? Pues estudiar de todo, cada cual según su entendimiento, gustos y formación. Desde cultura general, a noticias de actualidad, espiritualidad, filosofía, humanidades... No basta una vida para saberlo todo pero menos, infinitamente menos, sería abandonarse en un "ya lo sé todo". Por otro lado, el estudio, lejos de llenarnos de soberbia, debería volvernos más humilde ya que, a medida que estudiamos, seremos más conscientes para decir, con el sabio, "sólo sé que no sé nada".

El espíritu, además, haciendo un comentario personal hacia mí, manifestó que "es muy bueno dudar, tamizar todo lo que estudiamos por la razón, reflexionar, volver a lo mismo; la duda es un componente esencial del estudio. No se trata de creernos las cosas sin más, sino que la duda es parte importantísima del método científico racional que no debemos nunca abandonar".

 Por su lado, un segundo espíritu que incorporó a la misma médium, me puso un pequeño ejemplo acerca del estímulo que debemos tener en el estudio. "Imagínese, hermano, cómo será el planeta dentro de 100 años; imagínese el avance tecnológico, las nuevas formas de gestión social y económica que habrán, la evolución de la sociedad. Pues bien, no es descabellado pensar que dentro de esos 100 años ustedes volverán a una nueva reencarnación. Tengan por seguro que, lo que estudien ahora, no se perderá sino que lo tendrán con ustedes en forma de intuiciones o conocimiento natural. ¿Se dan cuenta de la importancia que tiene el que ustedes estudien ahora para tener un conocimiento mayor que poner a disposición suya y de sus hermanos en esa futura nueva reencarnación de ustedes?"

Y, ante estas consideraciones, poco tengo que añadir por mi parte, salvo a animarles a ilustrarse y a ser felices.

1 comentario:

  1. Como me ha gustado tu reflexión y comentario, te expresas estupendamente y muy claro y tienes razón hay que estudiar si queremos saber

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