lunes, 17 de diciembre de 2018

La providencia divina y el libre albedrío

 El capítulo II del libro "La Génesis" de Allan Kardec, en sus items 20 y siguientes, toca el tema de la Providencia de Dios, definiendo ésta como "el cuidado que Dios brinda a sus criaturas" y desarrollando todas las vicisitudes que nos podemos plantear en relación a este tema y cuya lectura recomiendo.

Muy relacionado con este tema, y de no fácil explicación, está la cuestión del libre albedrío, que constituye una de las bases del espiritismo, según se nos ha revelado por los espíritus de conocimiento. El hombre y la mujer son plenamente libres en sus decisiones, es decir, su comportamiento no está predeterminado por nadie: ni por otros espíritus, ni por los astros ni... ni por Dios. Y, como corolario del libre albedrío, esta la responsabilidad que por sus actos tienen hombre y mujer. Y, como todo esto es de difícil comprensión, vamos a intentar profundizar un poco.

Vamos a comenzar constatando que la cuestión del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y sobre tal cuestión han reflexionado y escrito pensadores de la talla de Spinoza, Schopenhauer, Karl Marx o Nietzsche lo que, ya de entrada, da una idea de que no es una cuestión clara y evidente. Pero no sólo la filosofía. Recuerdo que en un coloquio abierto que tuvimos en la Asociación, un hombre del público, que se autoproclamó experto en astrología kármica, se puso a defender "a capa y espada" que el ser humano estaba, no sólo predeterminado por los Astros, sino que su responsabilidad era mínima por su buen o mal comportamiento derivado, precisamente, de ese determinismo. El debate, por tanto, está encima de la mesa.

Los manuales de introducción a la filosofía suelen citar las siguientes perspectivas sobre la libertad metafísica, esto es, si la persona tiene el poder de elegir entre distintas alternativas:

- El determinismo es el punto de vista según el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser.

- El incompatibilismo es el punto de vista según el cual no es posible reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío. El determinismo duro acepta tanto el determinismo como el incompatibilismo, y rechaza la idea de que los humanos poseen un libre albedrío.

- Lo contrario a esto es el libertarismo filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechaza el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, implica que el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa.

- El compatibilismo es el punto de vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aun en ausencia de incertidumbre metafísica. Los compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos que uno piense que existen en uno mismo. La filosofía que acepta tanto el determinismo como el compatibilismo se llama el determinismo suave.

Entre determinismo e indeterminismo hay un punto de vista intermedio en que las condiciones pasadas podrían tener influencia, pero no determinan las acciones futuras. Las elecciones individuales son un resultado entre muchos resultados posibles, todos los cuales son inducidos pero no son determinados por el pasado o, desde otro punto de vista, las elecciones actuales pueden iniciar, determinar o limitar las elecciones futuras.

 No sólo en filosofía se ha planteado esta cuestión, sino también en la ciencia.  La mecánica cuántica predice observaciones solo en términos de probabilidad. Esto coloca dudas sobre el determinismo del Universo. Algunos científicos deterministas como Albert Einstein creen en la teoría de la variable escondida; que por debajo de las probabilidades de la mecánica cuántica hay más variables. "Dios puede jugar a los dados en verdad" llegará a decir Bell.

En teología, la cuestión del libre albedrío ha llegado a ser un auténtico campo de batalla que ha separado aún más a los cristianos, como el caso de los Metodistas, que niegan que el hombre sea libre basándose en un argumento que, para mí, es cuanto menos dudoso; afirman que, después de todo, si Dios, puesto que es omnisciente, sabe exactamente que pasará y exactamente todas las acciones que cada uno hará, el estatus de las opciones libres se cuestionan. Dios ya sabe por adelantado la verdad sobre las opciones de uno, lo cual limita nuestra libertad. El hombre, dirán, está predestinado.

Para no hacer demasiado pesada esta publicación, no voy a dar más datos. Sencillamente, frente a esta polémica, la alta espiritualidad nos revela que el hombre y la mujer son auténticamente libres, en el sentido de que pueden adoptar las decisiones que consideren de una pluralidad de alternativas. Y esto, por otro lado, es perfectamente compatible con las influencias e intuiciones que el ser humano pueda recibir.

Aquí nos surge, sin embargo, una duda. Nos revelan los espíritus que, cuando encarnamos, nuestros espíritus -nosotros, en realidad- venimos habiendo elegido las condiciones terrenales más apropiadas para nuestra evolución y progreso. Así, nos revelan, elegimos en qué familia nacer, en qué país, grupo social o comunidad, en qué condiciones, o la carga genética que vamos a asumir. Entonces, así las cosas, ¿podemos seguir hablando de "libre albedrío"?

 Más aún, la anterior afirmación, habría que puntualizarla pues no todos los espíritus pueden elegir "libremente" la encarnación que van a tener pues depende de su evolución y de su "karma". Pietro Ubaldi, en su obra"Expresiones de la ley de evolución" dirá que "la capacidad de elección está en proporción al desarrollo de la conciencia" y, por su lado,el espíritu André Luiz en la obra "Misioneros de la luz" psicografiada por Chico Xavier, apuntará que "aunque algunas entidades se hallan aún en débito, si han desarrollado valores de buena voluntad, perseverancia y sinceridad, esto les confiere el derecho a influir de cierta manera sobre los factores de su nacimiento, espacapando, en cierto modo, del patrón general". Lo cual lleva a pensar, a sensu contrario, que los espíritus menos desarrollados no tienen esa capacidad de elección y que van a venir "obligados" a tener una serie de dificultades y pruebas que les servirá para su evolución.

Pero entonces, insisto -y me perdonarán- ¿tenemos o no tenemos libre albedrío?

Mi opinión, y resalto que es una opinión personal, es que nos movemos en un "determinismo suave", en la línea del "compatibilismo" que apuntaba al principio. Es decir, que tenemos un "libre albedrío" que se traduce en libertad de decisiones, pensamientos, inclinaciones y opiniones pero dentro de una esfera de influencia formada, bien por decisiones que hemos tomado antes de encarnar, bien por el resultado de nuestros propios comportamientos, errores y aciertos de vidas pasadas (karma).

Y podría seguir. Pero prefiero seguir la filosofía de este blog y dejarles puertas abiertas para su propia reflexión personal.

Para saber más:

- La providencia divina, artículo publicado por la ESDE.
- La providencia divina, artículo publicado por el CEADS
- El libre albedrío, artículo publicado por la FEE.
- Libre albedrío y la ley de causa y efecto; artículo publicado en la web "luz Espiritual"
LA REENCARNACIÓN Y SUS CIRCUNSTANCIAS, por Oscar M. García Rodríguez, del Grupo Espírita de La Palma.

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