viernes, 28 de diciembre de 2018

Curso de Mediumnidad (2ª parte)

Les dejo, al final, el vídeo y el audio de la segunda parte del Curso de Mediumnidad organizado por la Federación Espírita Española en 2016 e impartido por varios de sus vocales y, entre ellos, Carlos Campetti.

Los primeros cinco minutos, que pueden saltarse tranquilamente, muestran la organización de ciertos trabajos en grupo que se hicieron en el curso. Debo reconocer que la realización de este vídeo no es muy buena: se pierde tiempo en cosas que no aportan nada, como los grupos discutiendo, y tiene cortes en medio de preguntas públicas cuya contestación no llega a ser escuchada. Con todo, si tienen paciencia, encontrarán aportaciones interesantes y anécdotas curiosas comentadas por Carlos Campetti.

Voy a resaltar algunas de las ideas que me han llamado la atención. Verán que, esta segunda parte, trata sobre todo de la organización de los grupos mediúmnicos y los tipos de trabajos.

- No hay centros espíritas mejores y peores. El mejor centro espírita es aquél donde uno puede trabajar.

- Por tanto, no existe el centro espírita perfecto. Si embargo, un buen centro espírita es aquél formado por personas que quieren perfeccionarse.

- El estudio y la práctica de la mediumnidad requiere asiduidad. Es preferible un médium humilde pero que acude al centro con constancia a un "médium estrella" que acude una vez al mes y el resto de los días no se vuelve a saber nada de él.

- El trabajo mediúmnico es grupal. De hecho, no hay trabajo mediúmnico sin la participación efectiva de todos. Es un trabajo colectivo. Los grupos tienen normas para funcionar y ser eficaces: participar, debatir, aportar, saber escuchar y plegarse a las decisiones de la mayoría. Humildad; no es un buen grupo aquél en el que destaca el personalismo de uno o dos de sus componentes por encima del tono general.

- Evitar la murmuración y el chismorreo. Si algo va mal, debemos acudir a los dirigentes del centro y exponerlo evitando formar "capillitas". Y si el dirigente no da importancia a nuestra propuesta, crítica o preocupación... orar por ese dirigente, volver a reflexionar el tema y, si lo seguimos considerendo importante, insistir y plantearlo en el grupo. El dirigente que no escucha es mal dirigente pero, ante todo, debemos ayudarle con nuestro trabajo, oración y siempre desde la humildad.

- Es mal centro espírita aquél que desatiende las ganas de trabajar de sus miembros y sólo predomina el personalismo de sus dirigentes. Sí; han leído bien así que voy a repetirlo y ponerlo en negrita:  Es mal centro espírita aquél que desatiende las ganas de trabajar de sus miembros y sólo predomina el personalismo de sus dirigentes.

-  Con todo, si pasado un tiempo sentimos que no progresamos, que no aprendemos, que nuestras iniciativas son menospreciadas, que nuestra incipiente mediumnidad no se desarrolla porque en el centro espírita falta formación, atención personalizada, mistificación o por otras causas, entonces no pasa nada por cambiar de centro espírita. O bien, apunta muy sagazmente Campetti, por promover un nuevo centro espírita en nuestro barrio contando, afirma, con el apoyo de la Federación Espírita.

- No olvidar nunca cuál es la razón de la existencia de un grupo mediúmnico: auxiliar a aquéllos que lo necesitan -encarnados o desencarnados-. Posiblemente los primeros necesitados seamos nosotros. En todo caso, nos debe de mover la vocación de servicio que se transluce en la personalidad de Allan Kardec.

Por lo demás, y a pesar de la mediana calidad del vídeo y audio, les recomiendo que lo escuchen.

Aquí tienen el enlace al audio alojado en Ivoox, que pueden escuchar en línea o bien descargarlo: La práctica mediúmnica (II).

Y aquí tienen el vídeo:


Pinchar aquí para ver la parte primera del Curso de Mediumnidad.

Pinchar aquí para ver la parte tercera del Curso de Mediumnidad.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Curso de mediumnidad (1ª parte)

Al final de este artículo les dejo el enlace a un vídeo que contiene la primera parte del curso de mediumnidad organizado por la Comisión de Formación de la Federación Espírita Española e impartido por varios de sus vocales y, entre ellos, por Carlos Campetti. El vídeo no tiene toda la calidad deseable; de hecho tiene varios enojosos cortes pero, con todo, vale la pena su visualización. No voy a realizar un resumen de todo su contenido; simplemente deseo señalar algunas ideas que me han parecido importantes.

De entrada, se recuerda una idea muy importante que surge de las obras de Allan Kardec. Se dice que todos somos mediums y que la mediumnidad es una facultad natural del ser humano; ahora bien, como todo, hay que desarrollarla y no todo el mundo se convierte en un "médium de desarrollo". Normalmente, de hecho, la mayoría de los médiums lo son debido a un compromiso que asumieron antes de reencarnar motivado por un deseo de progresar. Progresar ¿cómo? Pues mediante la puesta de esa mediumnidad al servicio de los demás. Y aquí tienen lo específico del espiritismo kardeciano: un médium serio jamás cobrará dinero por sus servicios o se prestará a experimentos ajenos al centro espírita que puedan reportarle un beneficio personal, sea monetario o sea de fama mediática. De esto, especialmente de esto, nos alerta la alta espiritualidad ante el riesgo de que el médium olvide su responsabilidad y caiga en un proceso de mistificación. Saquen ustedes sus propias conclusiones con lo que puedan ver en determinados programas de televisión.

Con lo dicho, se comprende la insistencia del estudio con carácter previo a que un médium pase a trabajar en un centro espírita. El estudio permitirá que el médium conozca lo que hace, los límites de lo que hace, lo que le puede pasar, lo que no le puede pasar y, sobre todo, estará protegido de influencias indeseadas. He oído que, en los centros espíritas de Brasil, se exige que los médiums estudien la Codificación durante cinco años antes de sentarse en la mesa mediúmnica. Estos cinco años que, podrían desanimar a cualquiera, se traducen sin embargo en una serie de valores que adquiere el médium y que conseguirán un trabajo de calidad. De entrada, la humildad, el progreso moral, el trabajo constante y la responsabilidad. 

A lo largo del vídeo se comenta también en varias ocasiones que la mediumnidad debe trabajarse en el entorno de un centro espírita; y esto, ¿por qué? Pues el motivo radica en que el trabajo mediúmnico es un trabajo de grupo y se hace con un ambiente preparado, armonizado y un nivel de energía que proporciona un círculo de confianza y protección. Por ello, nunca se realiza en casa o en una reunión familiar o de amigos. Por supuesto, nunca en sitios como cementerios, casas "encantadas" ni, cuanto menos "encantadoras", platós de TV o pueblos abandonados y bombardeados en la Guerra Civil. De nuevo, saquen ustedes sus propias conclusiones acerca de lo que puedan ver en TV.

Por último, Carlos Campetti ha desarrollado un tema que me parece muy importante, el del trance, y que voy a resumirlo.

 Define el trance como un estado alterado de consciencia. Sabido es que la consciencia es el conocimiento que uno tiene de su propia existencia pero que, además, en ella está inscrita la Ley Natural que nos permite confrontar nuestros actos con un sentido moral universal. Por ello, el trance no es inconsciencia (no confundir estado alterado de consciencia con inconsciencia). 

Esta definición es importante porque, según Campetti, el trance no debe ser inconsciente. Puede haber médiums que, tras el trance, no recuerden el mensaje o comunicación que los espíritus hayan dado a través de él o ella pero, a medida que el médium evolucione, lo normal es que pueda recordar más y más. Esto me ha llamado la atención porque dos de los mejores médiums de mi centro espírita no recuerdan nada una vez que salen del trance. Pues bien, insiste Campetti en que no deben acomodarse y que, trabajando y pidiendo la ayuda de sus mentores espirituales, llegarán a ser conscientes.

En este sentido, Campetti nos recuerda además que Allan Kardec no habla de mediumnidad consciente e inconsciente sino de mediumnidad consciente y mediumnidad mecánica. Lo deseable, y el ideal, es que el médium llegue a ser consciente. También alerta contra los "trances espontáneos" porque, al parecer, nunca un espíritu puede manifestarse por un médium sin el permiso de éste.
 Por último, me ha llamado la atención los ejercicios que propone para el desarrollo de la mediumnidad y, especialmente, los de concentración. Afirma que hay múltiples libros que nos pueden ayudar a concentrarnos e, incluso, llega a sugerir que el centro espírita debería contar con la ayuda de especialistas en yoga que puedan periódicamente proponer ejercicios para trabajar la concentración. Piénsese que un medium debe estar y mantenerse concentrado durante una hora o hora y cuarto.

¿En vuestros centros espíritas se hacen ejercicios de concentración? Pues en el mío tampoco... y así nos va el pelo.

En fin, les dejo el vídeo para que lo puedan visiona y, por si lo prefieren, un enlace a un archivo de "Ivoox" por si prefieren escuchar el audio sólamente.



En Ivoox: "La práctica mediúmnica (I)"

Pinchar aquí para ver la siguente parte del Curso de Mediumnidad.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Pruebas de la existencia y supervivencia del espíritu.

 Así es el título que lleva el siguiente tema que se nos propone en el "estudio sistemático de la doctrina espírita" y que, como siempre, voy a desarrollar a mi manera planteándolo en tres apartados:

- Lo que dice la ortodoxia espírita.
- Preguntas "incómodas" que todo espírita debería hacerse (y, por el hecho de ser "incómodas" no se hacen en los centros espíritas o, al menos en el mío, no se hacen) pero que, si queremos ser buenos espíritas, deberíamos planteárnoslas continuamente.
- Mi punto de vista personal al respecto y que no deseo inculcaros sino daros las vías para que vosotros y vosotras, queridos lectores, lleguéis al vuestro propio. Empecemos, pues.

Primera parte. Lo que dice el espiritismo sobre la existencia y supervivencia de los espíritus.

Pues, ¿qué va a decir? Dice que los espíritus existen, como individualidades inmateriales inteligentes, y que subsisten tras la muerte del cuerpo físico. Dice que, cuando no están encarnados, se hallan en un estado de erraticidad y que, según su nivel de adelanto, se hallarán en un estado más o menos armónico. Dice además que tales individualidades, inteligentes e inmateriales, son capaces de comunicarse con los encarnados y además, para el progreso espiritual se procede a una nueva reencarnación pues uno evoluciona gracias a las experiencias en el mundo material. Dicho todo a muy grosso modo. Me viene a la cabeza aquella cita de Jung de que los hombres y mujeres “no somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales viviendo una experiencia humana” y que tan bien se acomoda a la doctrina espírita.

 Bien, ¿y cuáles son los hechos que prueban esas afirmaciones? En primer lugar se nos propone hacer una reflexión metafísica, filosófica, basada en las limitaciones que la materia -nuestro simple cuerpo material- tiene para explicar nuestro ser íntegro, nuestra capacidad de trascender, de autoconsciencia y nuestras facultades superiores como la inteligencia, la razón y la moralidad. Esa reflexión seria y profunda no nos puede sino llevar a la conclusión de que en el hombre y en la mujer vive esencialmente un espíritu, es decir, un ser inmaterial y, sin embargo, real, independiente de ese cuerpo y que lo sobrevive. Y a ese ser inmaterial -nosotros, en realidad-, y sólo a él, son inherentes dichas facultades superiores de inteligencia, razón y sentido moral.

Ahora bien, como no todos somos capaces de esa reflexión metafísica, a lo largo de la historia del ser humano se le han concedido pruebas de la existencia de los espíritus mediante manifestaciones físicas y esto viene sucediendo desde la remota antigüedad hasta hoy mismo. Sí; hoy también y no hace falta ver dudosos programas de TV y "fliparnos" poniendo los ojos en blanco. No; simplemente miremos a nuestro alrededor, dejémonos interpelar, pensemos en nuestros seres queridos que se han marchado y que aún nos dan respuestas... si les hacemos preguntas con amor y si estamos dispuestos a escuchar.

Los que me seguís mediante este blog os habréis dado cuenta de que siempre aconsejo, en cuestiones de espiritismo, no quedarnos en los fenómenos y analizar las causas y sus efectos. Es cierto que, en la historia del espiritismo, los fenómenos físicos fueron necesarios para ayudarnos a despertar. Por fenómenos físicos me refiero a golpes, pasos, desplazamientos, mesas parlantes, aportes, etc. Todo eso que, en apariencia, podría impresionarnos, hoy día no tendría mayor importancia si no sacamos conclusiones muy serias que nos sirva para nuestro progreso personal. ¿Comprendéis ahora por qué los grupos de cazafantasmas y los "médiums" de péndulo y bola de cristal no nos aportan gran cosa?

Con todo, insisto, los fenómenos físicos producidos en el siglo XIX y parte del XX tuvieron su importancia ya que permitió constatar que no se producían sin más sino que estaban asociados a una inteligencia que dirigía la acción en concreto. Inteligencia que fue capaz de mostrar que las verdaderas causas son los espíritus y que, por tanto, existe la supervivencia del alma humana, que no es otra cosa que un espíritu encarnado. No fueron pocas las investigaciones realizadas para llegar a tres importantes evidencias:

1) la vida continúa más allá de la tumba (o del crematorio, añado yo);
2) las almas de aquellos que murieron en este mundo pueden venir a comunicarse;
3) es posible, así mismo, la comunicación con espíritus especialmente delegados por lo más elevado para la misión de traernos revelaciones aptas para nuestro conocimiento y progreso personal.

Y, por no alargarme demasiado, os dejo algunas lecturas complementarias sobre este tema:

- La 2ª parte del Libro de los Médiums, de Allan Kardec.
- El libro "En lo invisible", de León Denís.
- Las manifestaciones del espíritu de Katie King con el auxilio de la mediumnidad de Daniel D. Home y Florence Cook, recogido en la obra "Hechos Espíritas", de William Crookes.
- La obra "Pruebas científicas sobre la supervivencia", de Fridrick Zollner.
- "Al borde de lo etéreo", de Arthur Findaly

Segunda Parte. Nunca dar nada por supuesto. La duda siempre nos llevará al progreso.


Los que frecuentamos algún centro espírita y nos sentamos en la mesa mediúmnica corremos el riesgo de convertirnos en "coladeras" o, si lo prefieren, pecar de fideísmo, es decir, creernos sin más las cosas sin pasarlas por el tamiz de la razón. Creo que esta postura no es positiva porque ese aburguesamiento nos puede llevar a hacer mediocres trabajos y terminar teniendo una mera caricatura de lo que el verdadero espiritismo podría llegar a ser. Por eso siempre aconsejo dudar de todo; pasarlo todo por la razón siguiendo el método científico propuesto ya por Leibniz. Dudar, estudiar, probar, insistir, volver a dudar y seguir, seguir, antes de sacar conclusiones. Por eso, propongo estas "preguntas incómodas" que, quizá, por guardar ciertos "respetos humanos", no hacemos en el centro espírita pero que creo no debemos abandonar. En concreto:

- Cuando un médium realiza la incorporación de un espíritu y nos da una comunicación, ¿es realmente un espíritu o es el espíritu del propio médium (animismo)?
- El médium, ¿es sincero o nos miente para mantener su "prestigio de médium"? ¿Hay una auténtica mediumnidad o es un "paripé"?
- Pero incluso, presuponiendo la honestidad del médium, en un estado de concentración profunda, ¿es un espíritu quien nos habla o el propio médium de una forma inconsciente?
- A veces recibimos "comunicaciones superiores" pero, insisto, esas comunicaciones ¿vienen de un espíritu o no serán las facultades del médium que accedan a, por ejemplo, los registros acásicos o similares, y se limite a transmitirnoslas?

Comprendo que, en este momento, os estéis revolviendo incómodos en vuestras sillas pero, o respondéis estas preguntas por vosotros mismos o estamos perdiendo el tiempo y quizá, nuestros esfuerzos.

Os voy a contar algo. Hace unos años realicé un curso de teatro en la escuela de la directora argentina Gina Piccirilli, siguiendo un método de estudio basado en el psicodrama. Por supuesto, no hacíamos espiritismo ni nada parecido, pero os sorprenderíais de lo que cualquiera podría hablar, en un escenario, con unas condiciones adecuadas: discursos completos, de temas inverosímiles, construyendo un personaje con una personalidad absolutamente distinta de la del autor. Por ello, a los que os sentáis en la mesa mediúmnica, os digo ¡cuidado! no sea que el médium no haga mediumnidad, sino teatro; un psicodrama.

Os pongo otro ejemplo. Hace un par de semanas participamos en las prácticas de psicología de la hija de una amiga, basadas en la técnica de "constelaciones familiares". Hice el papel del hermano de otra persona a la que no conocía y con el que tenía un conflicto desde hace años. Pues bien, fue sorprendente que, sin conocer a esa persona ni a su hermano, realicé gestos, palabras y participé en situaciones fiel reflejo, al parecer, de lo que era la realidad. ¡Las posibilidades del psicodrama son impresionantes!

 Por eso, no creo que mi autocrítica sea negativa cuando, algún día, en mi centro espírita veo a 17 "médiums" ¡¡17!! parloteando a los pocos segundos de empezar, de nosequé historias de nosequé espíritus que tuvieron un accidente y, pobrecitos, llevan años entre los hierros de un coche, mientras el médium se dobla cuan "niña de la película del exorcista". Me disculparán pero...¡no me lo creo! No es normal, ni racional, ni conforme a la auténtica doctrina espírita esas "movidas". O, cuanto menos, permítanme dudar, investigar, estudiar y seguir para, quién sabe, quizá en el futuro llegar a algo bueno.

Tercera parte. Mi reflexión.

 En parte, ya la he dicho. Con todo, no deseo que nadie me malinterprete. El que sea escéptico no quiere decir que desdeñe el espiritismo; ¡para nada! De hecho, he tenido pruebas de que "algo hay" y, ya puestos, les comento mi experiencia. Cierto día iba al trabajo en autobús leyendo una obrita de filosofía de Ortega y Gasset y un párrafo en concreto no lo comprendía; era tan complicado que no entendía nada. Nadie sabía y a nadie comenté que estaba leyendo ese libro. Pues bien, esa tarde me senté a la mesa mediúmnica y pude "adoctrinar" a un espíritu elevado en lo que fue una amable conversación en medio de la cual me dijo "aprovecho para decirle que, lo que usted leía esta mañana y no comprendía, debe interpretarlo así (...)" y me lo explicó. Fue una situación en la que, sinceramente, no hubo lugar a psicodrama, ni a falsedad, ni a registros acásicos ni a constelaciones familiares. Para mí fue una prueba íntima y personal de que los espíritus existen y subsisten.

¿Entienen ahora mi planteamiento? Yo comprendo a los escépticos, entiendo la oposición que puedan poner. Por otro lado, les animo a que no se "crean por creer". Pero verán, si son honestos, que recibirán pruebas personales, íntimas, a veces de difícil explicación, de que hay algo más y de que "merece la pena estar en ésto"

Un saludo y...¡Feliz Navidad!

miércoles, 19 de diciembre de 2018

El libre albedrío (II). Una comunicación mediúmnica.

Siendo sincero debo decir que no tenía la menor intención de escribir una segunda parte de la publicación que hice sobre la cuestión del "libre albedrío" pero resulta que, causalmente, he recibido recientemente una comunicación en la mesa mediúmnica sobre el tema que creo que puede ser interesante divulgar.

Dada la complejidad del tema de la libertad, decidí preguntar a los espíritus. Quizá esté ya todo dicho y poco tengan que añadir pero, a veces, diciendo lo mismo pero con otras palabras, se puede ver con algo más de claridad el asunto. Y así fue.

 Ante el tema de la libertad, nos dicen los espíritus que debemos tener muy claro lo que es en sí, antes de sacar conclusiones. Por eso, indican que libertad no es la mera posibilidad de elegir entre varias opciones. Eso sería una deformación del concepto de "libertad" que, por cierto, está generalizado pero que debemos tratar de evitar: nos creemos libres sencillamente porque podemos elegir y no es así.

Libertad, según la alta espiritualidad, tiene -eso es cierto- una posibilidad de elegir pero de elegir la opción buena, la mejor de todas porque, si no lo hacemos, no seremos realmente libres. Y para explicar esta aparente paradoja me dieron un ejemplo:

Supongamos una persona, en principio libre, que tiene dos opciones: a) consumir un tipo de droga o b) no consumirlo. Si nos quedáramos en el concepto de "mera capacidad de elección" cualquiera de las dos alternativas sería válida desde el punto de vista de la libertad. Ahora bien si esa persona ha elegido la opción a) y decide consumir droga no es realmente libre. ¿Por qué? Porque uno no es libre en cada momento dado sino que se trata de una opción vital que va a decidir su situación presente y futura. Recordemos que el tiempo no funciona en el plano espiritual del mismo modo que en el material, hasta llegar al extremo de Dios de quien se dice que "siempre vive en presente".

Elegir una opción moralmente mala, ya sea mala para los demás o mala para sí mismo, puede coartar nuestra libertad futura, bien porque podemos incurrir en un vicio o en una dependencia de la que será difícil salir. Parece un juego de palabras pero podríamos decir que "no eres libre porque hayas elegido tomar alcohol cada día (por no poner el ejemplo del tabaco) sino que eres esclavo porque eres incapaz de dejar de tomar alcohol cada día".

Desde este punto de vista, el "libre albedrío", que según el espiritismo tenemos, y que nos repite la alta espiritualidad continuamente a lo largo de toda la Codificación, sólamente se ejercitará cuando, ante una decisión, nos paramos a reflexionar, sopesamos pros y contras, contrastamos las cosas y adoptamos la decisión moral -o éticamente- mejor. Si, por el contrario, adoptamos una decisión mala que nos pueda perjudicar a nosotros mismos o a los demás... no seremos entonces libres. Y esa falta de libertad se va a plasmar en el karma negativo que nos echamos encima ¿recordáis la Ley de Acción y Reacción? Lo que nos llevará a tener que compensar esa mala acción mediante un trabajo o dificultad, bien en esta vida, bien en vidas futuras, si atenemos a la Ley de la Reencarnación que defiende, entre otras, la doctrína espírita.

 Disculpadme la pequeña vanidad que voy a cometer citándome a mí mismo, pero en este momento no se me ocurre otro ejemplo. Los que acudisteis a la primera conferencia que di en la Asociación (aquella con el pomposo nombre de "Verum, Pluchrum et Verum") recordaréis que comentaba casi al principio una imagen de una de mis películas favoritas "Tres colores: azul", del director polaco Krzysztof Kieslowski. Se trata de una señora anciana que, caminando encorvada, se dirige a un contenedor de reciclaje de vidrio para depositar, con gran dificultad, una botella. Creo que es una imagen para reflexionar. La mujer, dada su edad y condición física, no estaría obligada a reciclar; nadie la reprocharía que tirara una simple botella vacía en la basura "normal". Sin embargo, a pesar de todo, ella elige hacer el esfuerzo para reciclar por un bien mayor, por el bien de los demás, quizá del planeta, aunque sea un pequeño granito de arena. Demuestra ser una mujer libre, aunque el ejercicio de la libertad le cueste un gran esfuerzo.

 Me viene a la cabeza un libro que les recomiendo: "el hombre en busca de sentido", de Viktor Frankl. Imagínense un prisionero en un campo de concentración nazi viviendo todas las barbaridades imaginables. Así las cosas, lo normal sería odiar o, cuanto menos, despreciar a sus captores. Y, sin embargo, en un supremo acto de libertad, elige perdonar y, en su interior, amar a esos seres. Para los que no estamos en ese nivel, nos resulta muy difícil comprender su actitud pero me parece un gran ejemplo del concepto de libertad que la alta espiritualidad nos quiere transmitir.

lunes, 17 de diciembre de 2018

La providencia divina y el libre albedrío

 El capítulo II del libro "La Génesis" de Allan Kardec, en sus items 20 y siguientes, toca el tema de la Providencia de Dios, definiendo ésta como "el cuidado que Dios brinda a sus criaturas" y desarrollando todas las vicisitudes que nos podemos plantear en relación a este tema y cuya lectura recomiendo.

Muy relacionado con este tema, y de no fácil explicación, está la cuestión del libre albedrío, que constituye una de las bases del espiritismo, según se nos ha revelado por los espíritus de conocimiento. El hombre y la mujer son plenamente libres en sus decisiones, es decir, su comportamiento no está predeterminado por nadie: ni por otros espíritus, ni por los astros ni... ni por Dios. Y, como corolario del libre albedrío, esta la responsabilidad que por sus actos tienen hombre y mujer. Y, como todo esto es de difícil comprensión, vamos a intentar profundizar un poco.

Vamos a comenzar constatando que la cuestión del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y sobre tal cuestión han reflexionado y escrito pensadores de la talla de Spinoza, Schopenhauer, Karl Marx o Nietzsche lo que, ya de entrada, da una idea de que no es una cuestión clara y evidente. Pero no sólo la filosofía. Recuerdo que en un coloquio abierto que tuvimos en la Asociación, un hombre del público, que se autoproclamó experto en astrología kármica, se puso a defender "a capa y espada" que el ser humano estaba, no sólo predeterminado por los Astros, sino que su responsabilidad era mínima por su buen o mal comportamiento derivado, precisamente, de ese determinismo. El debate, por tanto, está encima de la mesa.

Los manuales de introducción a la filosofía suelen citar las siguientes perspectivas sobre la libertad metafísica, esto es, si la persona tiene el poder de elegir entre distintas alternativas:

- El determinismo es el punto de vista según el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser.

- El incompatibilismo es el punto de vista según el cual no es posible reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío. El determinismo duro acepta tanto el determinismo como el incompatibilismo, y rechaza la idea de que los humanos poseen un libre albedrío.

- Lo contrario a esto es el libertarismo filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechaza el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, implica que el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa.

- El compatibilismo es el punto de vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aun en ausencia de incertidumbre metafísica. Los compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos que uno piense que existen en uno mismo. La filosofía que acepta tanto el determinismo como el compatibilismo se llama el determinismo suave.

Entre determinismo e indeterminismo hay un punto de vista intermedio en que las condiciones pasadas podrían tener influencia, pero no determinan las acciones futuras. Las elecciones individuales son un resultado entre muchos resultados posibles, todos los cuales son inducidos pero no son determinados por el pasado o, desde otro punto de vista, las elecciones actuales pueden iniciar, determinar o limitar las elecciones futuras.

 No sólo en filosofía se ha planteado esta cuestión, sino también en la ciencia.  La mecánica cuántica predice observaciones solo en términos de probabilidad. Esto coloca dudas sobre el determinismo del Universo. Algunos científicos deterministas como Albert Einstein creen en la teoría de la variable escondida; que por debajo de las probabilidades de la mecánica cuántica hay más variables. "Dios puede jugar a los dados en verdad" llegará a decir Bell.

En teología, la cuestión del libre albedrío ha llegado a ser un auténtico campo de batalla que ha separado aún más a los cristianos, como el caso de los Metodistas, que niegan que el hombre sea libre basándose en un argumento que, para mí, es cuanto menos dudoso; afirman que, después de todo, si Dios, puesto que es omnisciente, sabe exactamente que pasará y exactamente todas las acciones que cada uno hará, el estatus de las opciones libres se cuestionan. Dios ya sabe por adelantado la verdad sobre las opciones de uno, lo cual limita nuestra libertad. El hombre, dirán, está predestinado.

Para no hacer demasiado pesada esta publicación, no voy a dar más datos. Sencillamente, frente a esta polémica, la alta espiritualidad nos revela que el hombre y la mujer son auténticamente libres, en el sentido de que pueden adoptar las decisiones que consideren de una pluralidad de alternativas. Y esto, por otro lado, es perfectamente compatible con las influencias e intuiciones que el ser humano pueda recibir.

Aquí nos surge, sin embargo, una duda. Nos revelan los espíritus que, cuando encarnamos, nuestros espíritus -nosotros, en realidad- venimos habiendo elegido las condiciones terrenales más apropiadas para nuestra evolución y progreso. Así, nos revelan, elegimos en qué familia nacer, en qué país, grupo social o comunidad, en qué condiciones, o la carga genética que vamos a asumir. Entonces, así las cosas, ¿podemos seguir hablando de "libre albedrío"?

 Más aún, la anterior afirmación, habría que puntualizarla pues no todos los espíritus pueden elegir "libremente" la encarnación que van a tener pues depende de su evolución y de su "karma". Pietro Ubaldi, en su obra"Expresiones de la ley de evolución" dirá que "la capacidad de elección está en proporción al desarrollo de la conciencia" y, por su lado,el espíritu André Luiz en la obra "Misioneros de la luz" psicografiada por Chico Xavier, apuntará que "aunque algunas entidades se hallan aún en débito, si han desarrollado valores de buena voluntad, perseverancia y sinceridad, esto les confiere el derecho a influir de cierta manera sobre los factores de su nacimiento, espacapando, en cierto modo, del patrón general". Lo cual lleva a pensar, a sensu contrario, que los espíritus menos desarrollados no tienen esa capacidad de elección y que van a venir "obligados" a tener una serie de dificultades y pruebas que les servirá para su evolución.

Pero entonces, insisto -y me perdonarán- ¿tenemos o no tenemos libre albedrío?

Mi opinión, y resalto que es una opinión personal, es que nos movemos en un "determinismo suave", en la línea del "compatibilismo" que apuntaba al principio. Es decir, que tenemos un "libre albedrío" que se traduce en libertad de decisiones, pensamientos, inclinaciones y opiniones pero dentro de una esfera de influencia formada, bien por decisiones que hemos tomado antes de encarnar, bien por el resultado de nuestros propios comportamientos, errores y aciertos de vidas pasadas (karma).

Y podría seguir. Pero prefiero seguir la filosofía de este blog y dejarles puertas abiertas para su propia reflexión personal.

Para saber más:

- La providencia divina, artículo publicado por la ESDE.
- La providencia divina, artículo publicado por el CEADS
- El libre albedrío, artículo publicado por la FEE.
- Libre albedrío y la ley de causa y efecto; artículo publicado en la web "luz Espiritual"
LA REENCARNACIÓN Y SUS CIRCUNSTANCIAS, por Oscar M. García Rodríguez, del Grupo Espírita de La Palma.

El "sanador espiritual" João de Deus no es espírita

Publico este post para matizar el artículo publicado en el día de hoy en el diario español El País, acerca de la detección del "sanador espiritual" Joao de Deus, acusado de múltiples abusos sexuales en Brasil quien, al parecer, se ha entregado a la justicia. Ver aquí la noticia.

El último párrafo de dicho artículo dice textualmente: "Seguidor de la doctrina fundada a mediados del siglo XIX por el francés Allan Kardec, el médium realiza desde 1976 "curas milagrosas" en una especie de templo que fundó en la ciudad de Abadiania, al que cada mes llegan miles de personas, muchas de ellas extranjeras".


Pues bien, considero que, ante la lectura de esos artículos en tales términos, cualquier persona desconocedora del espiritismo podría llegar a la conclusión de que la doctrina de Allan Kardec puede propiciar comportamientos como los de ese señor y, por ello, creo necesario afirmar:

- que ese señor brasileño, Joao de Deus, difícilmente puede ser calificado como seguidor de la doctrina de Allan Kardec, el espiritismo, la cual incide muy seriamente en el desarrollo moral del médium.

- Que el comportamiento de ese señor está muy al margen de la doctrina espírita que, en ningún caso, puede amparar ni tolerar comportamientos así.

- Que la doctrina espírita anima a sus seguidores a ser escrupulosamente respetuosos, no sólo con las leyes morales, sino con las leyes humanas propias de cada país y de cada comunidad (confróntese, en este sentido, el Libro de los Espíritus, de Allan Kardec).

- Ponemos de manifiesto, además, el riesgo que tienen los médiums cuando, en lugar de poner su don al servicio desinteresado de los demás, lo utilizan como trampolín para obtener dinero, fama mediática, sexo o cualesquiera otros egoísmos personales y que, en definitiva, les llevan a ser mistificados. De especial peligro, como venimos diciendo en este blog, pedimos que estén alertas contra los que llamamos "médiums de bola de cristal, péndulo y lector de tarjetas de crédito". Ustedes ya entienden.

He remitido una propuesta a la Federación Espírita Española para que, si lo considera conveniente, emita una nota de prensa y, quizá, envíe una carta al diario El País aclarando estos puntos. Confío que esta Federación sepa reaccionar a tiempo, pues es mucho el daño que en el espiritismo puede causar una mala información.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Sobre el estudio y la formación de los/las espiritistas. Una comunicación mediúmnica.


Con frecuencia, y en distintas comunicaciones mediúmnicas, la alta espiritualidad nos recuerda que son dos las columnas en que debe apoyarse el templo interior que todo buen espírita debe construir con su vida: la columna de la vida interior y la columna de la formación doctrinal.

Vida interior no es otra cosa que tener presente que no somos sólo materia sino que tenemos un importante componente espiritual y, en este sentido, que todo lo material -ropa, alimento, tecnología, etc.- no son fines, sino instrumentos o medios.

El estudio es, por otra parte, algo fundamental para que el médium sea responsable, humilde, recuerde que el espiritismo tiene como fin el ayudar a los demás -encarnados o desencarnados- y, sobre todo, para que no caiga en la tentación de convertirse en un "médium de bola de cristal y lector de tarjetas de crédito" o en un flipado de los medios de comunicación de esos que pone los ojos en blanco cada vez que pronuncia la palabra "missssterio".

Pues bien, en la mesa mediúmnica que tuvimos en nuestro centro ayer martes, me tocó adoctrinar a dos espíritus que, a través de una médium, nos ofrecieron sendas comunicaciones sobre esta segunda columna: la formación y el estudio, y que voy a resumir a continuación con mis propias palabras.

El primer espíritu nos recuerda que el conocimiento espiritual es inabarcable; tanto que no somos capaces de alcanzarlo plenamente con nuestras facultades humanas y sólo podemos llegar a tener un chispazo, una aproximación que, en muchos casos, se da por simple analogía. Tres son las barreras que se nos interponen para poder acceder al conocimiento pleno y limpio: la primera es consecuencia de tener que convertir las ideas en conceptos asimilables por nuestra mente, lo que ya de por sí, supone simplificar esas ideas. La segunda barrera es el hecho de tener que convertir los conceptos en palabras, en nuestro lenguaje, lo cual rebana aún más las ideas primigenias. Por último, está nuestra comprensión, mayor o menor, según el estado evolutivo de cada cual. Casi nada.

Por eso, me confiaba el espíritu, que muchas veces se sonríen -los espíritus elevados- cuando nos escuchan hablar, discutir o debatir a los seres humanos porque estamos a años-luz de la Verdad. Además, se sorprenden de que continuamente se reproduce lo que el maestro Alan Kardec comentaba en su introducción al Libro de los Espíritus: muchas veces el origen de nuestas discusiones están en los términos, en las palabras elegidas, que son confusas, una misma palabra tiene distintos significados y muchas veces, ni siquiera las empleamos correctamente; "poneos de acuerdo en los términos y veréis que vuestras discusiones no tienen sentido".

 Con todo, la elevada espiritualidad nos anima a estudiar, a leer y reflexionar de forma continua y sin descanso. ¿Estudiar qué? Pues estudiar de todo, cada cual según su entendimiento, gustos y formación. Desde cultura general, a noticias de actualidad, espiritualidad, filosofía, humanidades... No basta una vida para saberlo todo pero menos, infinitamente menos, sería abandonarse en un "ya lo sé todo". Por otro lado, el estudio, lejos de llenarnos de soberbia, debería volvernos más humilde ya que, a medida que estudiamos, seremos más conscientes para decir, con el sabio, "sólo sé que no sé nada".

El espíritu, además, haciendo un comentario personal hacia mí, manifestó que "es muy bueno dudar, tamizar todo lo que estudiamos por la razón, reflexionar, volver a lo mismo; la duda es un componente esencial del estudio. No se trata de creernos las cosas sin más, sino que la duda es parte importantísima del método científico racional que no debemos nunca abandonar".

 Por su lado, un segundo espíritu que incorporó a la misma médium, me puso un pequeño ejemplo acerca del estímulo que debemos tener en el estudio. "Imagínese, hermano, cómo será el planeta dentro de 100 años; imagínese el avance tecnológico, las nuevas formas de gestión social y económica que habrán, la evolución de la sociedad. Pues bien, no es descabellado pensar que dentro de esos 100 años ustedes volverán a una nueva reencarnación. Tengan por seguro que, lo que estudien ahora, no se perderá sino que lo tendrán con ustedes en forma de intuiciones o conocimiento natural. ¿Se dan cuenta de la importancia que tiene el que ustedes estudien ahora para tener un conocimiento mayor que poner a disposición suya y de sus hermanos en esa futura nueva reencarnación de ustedes?"

Y, ante estas consideraciones, poco tengo que añadir por mi parte, salvo a animarles a ilustrarse y a ser felices.

viernes, 7 de diciembre de 2018

La "cuestión de Dios" y el espiritismo.

El siguiente capítulo del "estudio sistemático de la doctrina espírita", publicado por diversas Federaciones Espíritas, y que en parte estoy siguiendo en este blog, trata sobre la cuestión de Dios. Y, ya adelanto, que no es fácil hablar de este tema pues deseo evitar caer en frases hechas y sin contenido que de una manera cansina repiten algunas webs espíritas pero que, en el fondo, no se han detenido a una reflexión profunda sobre el particular.

No voy a comenzar citando la pregunta 1 del Libro de los Espíritus de Kardec sino la número 10. Pregunta Kardec a los espíritus: El hombre, ¿puede comprender la naturaleza íntima de Dios? Y la respuesta de la alta espiritualidad es aplastante: "no; le falta un sentido".

Creo que si tuviéramos en cuenta esta respuesta nos ahorraríamos muchas de las disquisiciones, confrontaciones e incluso guerras que han acompañado a la historia del ser humano como consecuencia de las distintas opiniones que nos formamos acerca de Dios. No podemos comprender la naturaleza íntima de Dios. Y es normal. Si Dios existe, decimos de él que es eterno, infinito, inmutable, único, todopoderoso y soberanamente justo y bueno (vid. pregunta 13 del Libro de los Espíritus). Pero, ¿está capacitado el ser humano para comprender algo que es infinito, eterno, inmutable, etc.?

Parece ser que no y, por ello, usamos "conceptos" para entendernos; conceptos concretos y limitados. Pero, claro, reducir Dios a un concepto nos lleva a hacer un dios pequeñito, a nuestra imagen y conveniencia; manipulamos la imagen de Dios para nuestros fines y ambiciones. Y aqui empiezan los problemas. No en vano, decía Santa Teresa de Jesús unas palabras que nos han llegado hoy en forma de uno de esos cantos de inspiración teresiana:

"no respondas, Señor, al instante; 
no me dejes satisfecha 
en los conceptos en que quiero encerrarte". 

Y tenía toda la razón.


 Cuando en la mesa mediúmnica de nuestro centro hemos preguntado a la alta espiritualidad sobre la cuestión de Dios, la respuesta ha sido siempre invariable: "¿cómo es que nos preguntáis por Dios vosotros que hoy por la mañana no habéis sido capaces de sonreír a la vecina con quien os habéis cruzado, vosotros que habéis pasado indiferentes al lado de ese indigente de la calle, vosotros que guardáis pequeños rencores en vuestros corazones, vosotros que mentís con tanta facilidad aun por cuestiones que llamáis sociales?"

Y los espíritus tienen razón. Un ateo con valores humanistas está vibracionalmente más por encima que un religioso que tiene la palabra "Dios" en sus labios pero que tiene su corazón endurecido. Y no soy yo quien lo dice, sino el maestro Jesús: "Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: este pueblo mío me honra con sus labios pero su corazón está lejos de mí" (cfr. Mt. 15, 7-9)

No quisiera que mis palabras se malinterpretaran. El espiritismo no pone en duda la existencia de Dios, de hecho, la pregunta primera del Libro de los Espíritus, está dedicada a esta cuestión: ¿Qué es Dios?, a lo que responde la alta espiritualidad "Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas" Lo que el espiritismo propone, a mi entender, es evitar un ciego fideísmo, un pietismo bobalicón, una mistificación sin razón.

Propone a continuación el Libro de los Espíritus dos clases de pruebas de la existencia de Dios. Un grupo basada en la razón; una prueba, digamos, filosófica que se asienta en la idea de que no es posible admitir un efecto sin una causa. Este argumento nos recuerda a las cinco vías de Santo Tomás sobre la existencia de Dios y que, en síntesis, concuerdan en que observamos que todo efecto tiene una causa, cada causa es efecto de otra causa y, como no es racional remontarse hasta el infinito, debemos admitir la existencia de una primera causa, a la que llamamos Dios.

El problema es que las cinco vías de Santo Tomás han quedado superadas tanto por construcciones filosóficas posteriores, como por las actuales investigaciones sobre física cuántica. Quien desee profundizar en la refutación a las cinco vías de Santo Tomás, puede hacerlo pinchando aquí. Simplemente les comento, en resumen y como crítica que, ¿y por qué no es posible remontarse al infinito? ¿y por qué debemos de considerar el tiempo como lineal y no como cícliclo? Confieso que leo, me sé de memoria y respeto las preguntas 1-9 del Libro de los Espíritus pero, sinceramente, no me convencen como pruebas.

El segundo grupo de pruebas sobre la existencia de Dios apelan al sentimiento, a la idea innata de Dios que todo hombre y mujer, en toda cultura, tienen y han tenido. Y, fíjense, esta prueba que, aparentemente es menos científica y menos metafísica, a mí me convence más. Y es que, creo, que a Dios se llega por una experiencia personal, íntima y única (y, atención, no compartible con lo demás... y por eso se dice en la Biblia que es"inefable" del latín ineffabilis, que nos lleva a pensar en "no falare", algo de lo que no se puede hablar, porque no tenemos palabras).


En fin, pienso que este post puede defraudar a muchos lectores que busquen una lectura inspiradora sobre la existencia de Dios y, de antemano, me disculpo por ello. Mi intención no es otra que hacer pensar, el de provocar una reflexión seria, el de que sean más libres y que, si llegan a la conclusión de la existencia de Dios sea por sus propios medios.

Y, por si acaso, y para compensarles, les voy a dejar algunos enlaces a artículos que, sobre este tema, serán más ortodoxos que el mío:

- ¿Cual es el concepto que tienen los Espiritista de Dios?
- La visión de Dios.
- ¿Qué es Dios?

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Médiums y adoctrinadores

En el centro espírita que frecuento, en las reuniones en torno a la mesa mediúmnica, acostumbramos a trabajar en parejas compuestas por un médium y un "adoctrinador". Ignoro cómo se hace en otros centros pero, al parecer, siguiendo indicaciones a la alta espiritualidad, esta es la forma más eficaz de trabajar. 

El médium es un hombre o una mujer con capacidad mediúmnica "de desarrollo", es decir, con la facultad de entrar en trance (estado de máxima concentración) de modo que un espíritu pueda incorporarle y hablar a través de él o ella. En ocasiones, se modifica la voz del médium e, incluso, su expresión facial. Obviamente, esta facultad no surge de la noche a la mañana sino que requiere largos años de estudio y práctica para evitar dos grandes obstáculos: el primero, que el médium no incorpore un espíritu externo sino que, quien hable, sea su propio espíritu. A eso se le denomina "animismo" y puede surgir por inexperiencia del médium u otras causas. El segundo obstáculo es peor. Por cuestiones de orgullo, vanagloria o soberbia, el médium podría incurrir en realizar una dramatización, es decir, no incorpora ningún espíritu, no habla ni siquiera el suyo propio, pero el "médium" hace teatro, dramatiza y, en definitiva, pretende engañar a los demás olvidando que se está engañando a sí mismo.

Así las cosas, comprenderán la importancia que tiene la honestidad y los buenos valores de los médiums. Si un buen comportamiento se pide a todo el mundo, con mayor motivo se pide a los médiums ya que éstos deben elevar su patrón vibracional con objeto de poder recibir a los espíritus más elevados, lo cual estaría vedado si el médium es deshonesto, retorcido, rencoroso, mentiroso o soberbio.

Por cierto que la facultad mediúmnica se puede marchar tan fácilmente como llegó debido a un mal empleo de la misma. El uso, o mejor dicho, el abuso de la mediumnidad para obtener un fin material, llámese dinero, llámese fama mediática, llámese egolotría, lleva inexorablemente a su pérdida acompañada de una trágica mistificación.

 Vayamos ahora a los "adoctrinadores", término que a nadie gusta (porque los adoctrinadores no están para adoctrinar) pero que seguimos empleando para entendernos. El adoctrinador es el asistente al médium y está encargado de hablar con el espíritu que incorpora al médium. En cierto modo, también termina siendo un médium pues con la práctica llega a intuir al espíritu y a conectar con él más allá de la mera conversación física. Un buen adoctrinador debe de saber cuándo el médium ha incoporado bien al espíritu, el tipo de espíritu de que se trata y el trabajo a realizar. Si se trata de un espíritu superior, debe saludarle, escucharle, memorizar su mensaje y hacer las preguntas oportunas para recibir correctamente la información. Si, por el contrario, se trata de un espíritu necesitado, deberá escuchar qué problema tiene, ver cómo se le puede ayudar para esclarecerle, aconsejarle, darle afecto con sus palabras, ánimos; en fin...ser un buen terapeuta o consejero.

Ignoro cuándo surgió el término "adoctrinador" pues no me consta que esté en la Codificación de Kardec. Sí que es un término ampliamente usado en la literatura espírita de corte brasileño. La cita siguiente está tomado del libro "Mediumnidad", de Richard Simonetti:

¿Por qué “adoctrinador”? En verdad, ese término es inadecuado, ya que, en base a su perturbación mental, la entidad no  tiene  condiciones  para  recibir  informaciones  doctrinarias.  Mientras,  está  consagrado  por  el uso.  El  adoctrinador  es  alguien  que  conversa  con  los  Espíritus manifestantes.  Puede  ser  el dirigente de la reunión o uno de los participantes, debidamente entrenado.
Con lo dicho hasta ahora se puede comprender que el papel del "adoctrinador" es tanto o más importante que el del médium y, por ello, está necesitado de una formación específica. Y es que no se puede hablar con un espíritu "así como así". Piensen una cosa: si en la vida cotidiana, un psicoterapeuta necesita de, al menos, cinco años de estudio; si para formar a un experto en "counselling" se requiere hacer un "master" de dos años de duración; si los terapeutas expertos en asistir a duelos y pérdidas de personas precisan cursos especializados de meses de entrenamiento... ¿qué menos se debería exigir a un "adoctrinador" que va a desempeñar con los espíritus un papel de "counsellor" o de psicoterapeuta espiritual?

Y, me temo, que en los centros espíritas de este país estamos fracasando en este tema, en la formación del adoctrinador. Se está considerando a los adoctrinadores como miembros "de segunda clase" que no pueden ser médiums y se les pone a hablar con los espíritus con el mismo tono y formación que si tuvieran que hablar con retrasados mentales. ¡¡Qué no, señores, qué no es así!!


Y, dada quizá los escasos medios materiales y humanos que tenemos en nuestros centros, hago desde esta página un llamamiento a la Federación Espírita Española para que, por medio de su Comisión de Formación, articule los cursos que sean precisos, con unos estudios, cuanto más profesionales mejor, para elevar la formación y maestría de los adoctrinadores.

Dicho lo anterior, paso a lo que pretendía que fuera el tema central de este post: algunos consejos prácticos para los adoctrinadores y que ennumeramos en la reunión de formación de ayer martes, en nuestro centro:
  • Cuando un adoctrinador habla con un medium que ha incorporado un espíritu necesitado o sufriente, debe emplear palabras de amor, de entendimiento; debe darle cariño, ternura, ternura... y firmeza. El adoctrinador no se puede dejar avasallar.
  • El espíritu, por el mero hecho de contar su problema, ya descansa, se desahoga.
  • El adoctrinador tiene que comprender la oscuridad para ayudarles. No se puede hablar del "bajo astral" si no se ha reflexionado lo que significa estar allí, por qué se está allí, la carga que uno lleva en sí mismo derivada de los propios errores, egoísmos.
  • El adoctrinador escucha pero jamás juzga. Ni por asomo debe emitir un juicio moral sobre un acto que haya realizado el espíritu.
  • Si el espíritu empieza a contar "su eterna milonga como un disco rayado", se deberá cambiar de conversación pues eso no le ayuda. Llevarle a la raíz del problema para que él mismo encuentre sus respuestas.
  • Por regla general, se debe hablar menos y escuchar más. No nos interesa el fenómeno, ni los detalles de su vida ni, mucho menos, los cotilleos. Ser profesionales.
  • Contar con el inestimable apoyo de los textos sagrados. Eso no quiere decir que haya que pontificar o sermonear, pero sí es cierto que ciertas frases e inspiraciones del Evangelio, pueden darles un punto de luz para comprender en qué han fallado. De especial interés es el conocimiento del "Evangelio según el Espiritismo".

Y, para terminar, voy a transcribir un par de puntos más del libro citado de Richard Simonetti, que me parecen muy oportunos:

¿Y qué hace el adoctrinador?

El primer paso es sacar al Espíritu del trauma, relacionado con el llamado “pasaje”. Si
desencarnó  en  un  accidente,  por  ejemplo,  conserva  las  impresiones  del  momento  de  la
muerte,  sufre  como  quien  vive  indefinidamente  un  tormento.    Hablando  firme,  con  cariñosa
insistencia,  procurará  demostrarle  que  no  está  más  en  aquella  situación.  Se  encuentra  en  un
puesto de socorro, fue medicado y está en recuperación.
 
5. ¿Y lo informará de qué murió?

Es  el  error  cometido  por  muchos  adoctrinadores.  Llegan  a  recomendar  al  Espíritu:  ¡Suba,
hermano! ¡Usted ya no pertenece más al mundo de los vivos!” ¿Subir adónde? ¡Una expresión
equivocada!  El  plano  espiritual  es  una  proyección  del  plano  físico,  una  dimensión  que
interpenetra la nuestra. Y decirle que murió podrá dejarlo en una situación peor. El susto será
grande.


6. ¿Cuándo será informado el Espíritu?


En  el  libro Y  la  Vida  Continúa,  psicografiado  por  Francisco  Cándido  Xavier,  André  Luiz  explica que  debemos  dejar  al  propio  Espíritu  que  lo  perciba.  Él  describe  un  hospital,  donde  los pacientes están internados hace meses, sin conocimiento de que desencarnó. Eso no significa
que  nunca debamos  informarlo,  pero  que  lo  hagamos  con  carácter  de  excepción,  cuando
sintamos que está “maduro” para encarar la realidad espiritual.

martes, 4 de diciembre de 2018

Con Divaldo Franco en Madrid

Ayer, 3 de diciembre, tuvimos en Madrid un encuentro con Divaldo Pereira Franco, el gran medium brasileño y, posiblemente, uno de los mayores divulgadores espíritas de la actualidad. Os dejo a continuación el vídeo del encuentro que espero os guste:


lunes, 3 de diciembre de 2018

El triple aspecto de la doctrina espírita

En el guión para el estudio sistematizado de la doctrina espírita, publicado por la Federación Espírita, y que estoy siguiendo en muchas de las publicaciones de este blog, se habla de tres aspectos de la doctrina espírita: filosófico, científico y religioso. Me llama la atención, de todos modos, que este triple aspecto se diga y se repita como un "dogma" sin mayor profundización en el porqué de esos aspectos y no de otros. Así que vamos a hacerlo nosotros.

En su excelente blog "inquietudes espíritas", José Luis Martin, nos da unas interesantes pistas que paso a resumir (recomendando que lean su post completo, pinchando aquí):

- Parece ser que Allan Kardec nunca nombró con los términos de "filosófico, científico y religioso" los tres aspectos de la Doctrina, sino que afirmó que "el Espiritismo se apoya sobre tres aspectos diferentes: el de las manifiestaciones, el de los principios y el de la filosofía que se desprende de la aplicación de esos principios".

- Sería posteriormente en Brasil, que se popularizaría la terna ciencia (en cuanto al estudio de las manifestaciones de que hablaba Kardec), filosofía (el de los principios y filosofía de Kardec) y moral (en cuanto a la aplicación de esos principios, de Kardec). Y, con el paso del tiempo, el tercer principio, el de la moral, devendría en "religión" y ya, desde entonces, se repetiría lo de "ciencia, filosofía y religión" hasta la extenuación, especialmente en los círculos brasileños.



Así dicho, parece que hay un tufillo a manipulación de los textos originales pero, sin embargo, podemos quedarnos tranquilos porque sería, ni más ni menos, el espíritu Emmanuel quien en 1940 corroboraría ese triple aspecto, y en esos términos, de la doctrina espírita en una pregunta contenida en el libro psicografiado por Francisco Cándido Xavier, titulado "El Consolador".

Con todo -y esta es una opinión mía- en un país como el nuestro en que la palabra "religión" nos provoca a muchos sarpullidos tras la larga y nefasta experiencia del "nacional-catolicismo", no pasaría nada, absolutamente nada, si prefieren decir que "el triple aspecto del espiritismo es el científico, el filosófico y el moral" o, incluso mejor, en los términos de Kardec antes comentados.

Dicho esto, merece la pena comentar un poco esos tres aspectos.

1. Empecemos por el aspecto científico. En la extensa introducción al Libro de los Espíritus, Allan Kardec se encargaría de asentar esta característica: el espiritismo nunca se basará en la "fe ciega" sino en hechos y fenómenos comprobables. El método científico debería ser usado por todo espírita serio y, el recurso a la duda, debería estar siempre en la forma de trabajar. Dudar antes de creer. Comprobar, repetir, reflexionar, formular una teoría, confrontarla siempre con la realidad, desecharla si es mentira y quedarse con lo verídico para volver a comprobarlo. Así es como se debería trabajar en un centro espírita serio.

Pero es más, el propio Kardec afirmaría que si nuevos descubrimientos científicos demostraran que el espiritismo está equivocado en alguno de sus puntos, se modificaría ese punto porque, ante cada nueva verdad revelada, el espiritismo deberá aceptarla. He aquí la principal diferencia entre espiritismo y religiones tradicionales.

2. Aspecto filosófico. No olvidemos que estamos tratando con temas que están más allá de la física, es decir, metafísicos y que muchas veces las leyes propias de las ciencias materiales no sirven porque no alcanzan más allá de su objeto particular. Es aquí donde entra el aspecto filosófico del espiritismo; y es que el hombre y la mujer, por medio de su razón, deberán indagar, reflexionar, preguntarse sobre el cómo y el porqué de las cosas, de los hechos, de los acontecimientos, de dónde venimos, adónde vamos. De nuevo la razón, y no un simle fideísmo, deberá acompañar a los espiritistas modernos.

3. Aspecto religioso. De nuevo citamos a Kardec para decir con él que el espiritismo no es una religión constituida pues no tiene culto, ni ritos, ni templos, ni sacerdotes. Con todo, el espiritismo, siendo una doctrina filosófica, tiene consecuencias religiosas. El término "religión" viene del latín re-ligare, volver a unir, es decir, el ser humano que tiende a volver a unirse con la espiritualidad, con el más allá y, en última instancia, con Dios. Recordemos que hay quien, en vez de "religión" habla de "moral" lo cual, en realidad, nos lleva a lo mismo: el espiritismo, en cuanto promueve un progreso del ser humano, una elevación de su vibración, establece un lazo moral en las relaciones humanas, conduciéndoles hacia el Creador a través de una larga serie de experiencias que le proporcionará conocimiento y superación de los defectos más básicos.

LA VIDA FÍSICA Y LA VIDA ESPIRITUAL por MARÍA JESÚS ALBERTUS

Compartimos el vídeo de la conferencia que impartió Mª Jesús Albertus el pasado viernes, 30 de noviembre, en la Asociación, titulada "La vida física y la vida espiritual" y con el que contamos ya gracias a los Divulgadores del Misterio: